"Un ser dotado de inteligencia ¿no se siente soberanamente ridículo cuando cae al suelo, cualquiera sea el motivo? Tanto es así que el pueblo, al que le interesa la caída de un caballo, siempre ríe cuando cae un hombre."
H de Balzac
lunes 6 de julio de 2009
bella durmiente
"...no hay nada que se oiga tanto como la inquietud del que no duerme..."
Lucía Puenzo
Lucía Puenzo
jueves 2 de julio de 2009
Cuando llegó su turno respondió muy rápido: bieniusté, y después le ofreció el mate con los ojos bajos.
... Pero ella, Nefer con la fuente de empanadas o el fuentón de carne, Nefer con el vino o partiendo galleta, tenía ojos en la espalda, en los brazos, en la nuca, en todo el cuerpo, y sin mirarlo vio constantemente al Negro.
Enero by Sara Gallardo
... Pero ella, Nefer con la fuente de empanadas o el fuentón de carne, Nefer con el vino o partiendo galleta, tenía ojos en la espalda, en los brazos, en la nuca, en todo el cuerpo, y sin mirarlo vio constantemente al Negro.
Enero by Sara Gallardo
jueves 25 de junio de 2009
lunes 1 de junio de 2009
miércoles 27 de mayo de 2009
MAÑANA, JUEVES 28: ÚLTIMA FUNCIÓN
SPLATER ROJO SANGRE
beckett teatro- guardia vieja 3556- 21 hs.
entradas 2x1:
clara.anich@gmail.com
SPLATER ROJO SANGRE
beckett teatro- guardia vieja 3556- 21 hs.
entradas 2x1:
clara.anich@gmail.com
sábado 23 de mayo de 2009
clara, oscura:
el pétalo de una rosa:
fuerte, ligera,
profunda,
efímera, inolvidable.
encendida;
así quiero que sea mi vida:
como una flor.
by PS
de Secreto desencanto
el pétalo de una rosa:
fuerte, ligera,
profunda,
efímera, inolvidable.
encendida;
así quiero que sea mi vida:
como una flor.
by PS
de Secreto desencanto
viernes 8 de mayo de 2009
martes 5 de mayo de 2009
EN TU CAMA
El brazo de una mujer cuelga dormido de uno de los costados de la cama. Abrazado a su espalda, el marido acomoda su cuerpo dormido también, para quedar más cerca de ella. Juana lo siente o quizás lo sueña, sueña que un peso se recuesta sobre ella, un peso que le hunde el cuerpo en el colchón y la cabeza en la almohada.
-Correte un poco -dice ella sin abrir los ojos, empujándolo suavemente.
Él no se mueve, no se sabe peso para esa espalda.
-Correte un poco, Jo, me estás aplastando -insiste ella ahora un poco más fuerte- . Jo – repite tratando de moverlo.
-Mmm- contesta él y se gira hacia el otro lado de la cama.
A la mañana, cuando ella deje sin tomar su café y la tostada de pan lactal se enfríe sobre su plato, él se estará duchando tranquilo creyendo que ha dormido toda la noche abrazando a la mujer que lo ama al saberse amada.
-Por Dios… - murmura Juana que no acompañó los movimientos de José con su abrazo, que después de que resurgió sobre el colchón, giró ella también para quedar boca arriba.
– Por Dios…- vuelve a murmurar, incorporándose levemente.
Pasando la mano por detrás de su espalda y en un movimiento que se traiciona por tratar de ser imperceptible, acomoda la almohada y después se acomoda ella. Su cuerpo quedó un poco por encima del de su marido, sus pensamientos quizá un poco más adelante.
Ella se lleva una mano hacia la cara y se hecha el pelo hacia atrás. Se incorpora hasta quedar casi sentada contra el respaldo de la cama.
-¿Cómo voy a hacer…? – se pregunta en voz alta.
Después, mira a José y se da cuenta que ha quedado destapado, y con un gesto más maternal que amatorio acomoda con cuidado la frazada tapando la espalda de su marido.
-Mmm- vuelve a moverse José, que pareciera querer buscar su abrazo, que pareciera haberse despertado.
Ella calla y espera el silencio.
-Ay- suspira, y en una pregunta que no espera respuesta le dice – ¿Cómo voy a hacer, Jo?... ¿Me decís?... Decime cómo vamos a hacer.
Ya casi pareciera no importarle que él pudiera oírla, quizás hasta es eso lo que necesita, que él logre escuchar lo que de sus labios hace meses que tarda en salir.
-Por Dios, ¿cómo se hace?
-¿Qué decís, Juani?- dice él al despertarse, la voz de su mujer le llegó de algún lado – ¿Estás bien?- pregunta girando hacia ella.
-¿Qué? – se sorprende de haber sido oída. – Sí, solo me desperté un poquito.
- ¿Querés un vaso de agua?
- ¿Agua?, no para qué.
- No sé, te ofrezco… ¿Leche? – dice él ya completamente despierto -. ¿Qué hacés así sentada?
- Nada, dormite. Me desvelé. Nada más.
-¿Estás bien, seguro?
- Estoy bien – dice ella sintiendo cómo comienza a molestarse.
- Bueno, te preguntaba, nomás.
-Perdoname, Jo, tuve un sueño raro. Pero todo bien.
-Tranquila – él le acaricia la frente con la mano, mientras ella acomoda la almohada. –Vení, bajá. ¿Qué hacés ahí sentada?
-Nada, Jo, dormite. De verdad.
-Vení, dale – insiste cariñoso.
-Estoy bien así, dormite que estabas durmiendo bárbaro.
-Te espero acá- dice él y sonríe antes de dormirse.
Ella también sonríe, pero tiene que esforzarse para lograrlo, un esfuerzo que los párpados cerrados de él no le dejan ver. Y que sólo a la mañana, cuando salga del baño y vea la taza llena de café y la tostada que él le preparó antes de meterse en la ducha, pero no vea a su mujer, sólo ahí comenzará a entender. Los estantes, la cartera y la foto de la mesa de luz.
Juana flexiona las piernas mientras se lleva la frazada casi hasta el cuello. Mira a José que ya duerme tranquilo y se lleva las manos a la cara.
- ¿Cómo voy a hacer para dejarte? - dice conteniendo las ganas de llorar.
-Correte un poco -dice ella sin abrir los ojos, empujándolo suavemente.
Él no se mueve, no se sabe peso para esa espalda.
-Correte un poco, Jo, me estás aplastando -insiste ella ahora un poco más fuerte- . Jo – repite tratando de moverlo.
-Mmm- contesta él y se gira hacia el otro lado de la cama.
A la mañana, cuando ella deje sin tomar su café y la tostada de pan lactal se enfríe sobre su plato, él se estará duchando tranquilo creyendo que ha dormido toda la noche abrazando a la mujer que lo ama al saberse amada.
-Por Dios… - murmura Juana que no acompañó los movimientos de José con su abrazo, que después de que resurgió sobre el colchón, giró ella también para quedar boca arriba.
– Por Dios…- vuelve a murmurar, incorporándose levemente.
Pasando la mano por detrás de su espalda y en un movimiento que se traiciona por tratar de ser imperceptible, acomoda la almohada y después se acomoda ella. Su cuerpo quedó un poco por encima del de su marido, sus pensamientos quizá un poco más adelante.
Ella se lleva una mano hacia la cara y se hecha el pelo hacia atrás. Se incorpora hasta quedar casi sentada contra el respaldo de la cama.
-¿Cómo voy a hacer…? – se pregunta en voz alta.
Después, mira a José y se da cuenta que ha quedado destapado, y con un gesto más maternal que amatorio acomoda con cuidado la frazada tapando la espalda de su marido.
-Mmm- vuelve a moverse José, que pareciera querer buscar su abrazo, que pareciera haberse despertado.
Ella calla y espera el silencio.
-Ay- suspira, y en una pregunta que no espera respuesta le dice – ¿Cómo voy a hacer, Jo?... ¿Me decís?... Decime cómo vamos a hacer.
Ya casi pareciera no importarle que él pudiera oírla, quizás hasta es eso lo que necesita, que él logre escuchar lo que de sus labios hace meses que tarda en salir.
-Por Dios, ¿cómo se hace?
-¿Qué decís, Juani?- dice él al despertarse, la voz de su mujer le llegó de algún lado – ¿Estás bien?- pregunta girando hacia ella.
-¿Qué? – se sorprende de haber sido oída. – Sí, solo me desperté un poquito.
- ¿Querés un vaso de agua?
- ¿Agua?, no para qué.
- No sé, te ofrezco… ¿Leche? – dice él ya completamente despierto -. ¿Qué hacés así sentada?
- Nada, dormite. Me desvelé. Nada más.
-¿Estás bien, seguro?
- Estoy bien – dice ella sintiendo cómo comienza a molestarse.
- Bueno, te preguntaba, nomás.
-Perdoname, Jo, tuve un sueño raro. Pero todo bien.
-Tranquila – él le acaricia la frente con la mano, mientras ella acomoda la almohada. –Vení, bajá. ¿Qué hacés ahí sentada?
-Nada, Jo, dormite. De verdad.
-Vení, dale – insiste cariñoso.
-Estoy bien así, dormite que estabas durmiendo bárbaro.
-Te espero acá- dice él y sonríe antes de dormirse.
Ella también sonríe, pero tiene que esforzarse para lograrlo, un esfuerzo que los párpados cerrados de él no le dejan ver. Y que sólo a la mañana, cuando salga del baño y vea la taza llena de café y la tostada que él le preparó antes de meterse en la ducha, pero no vea a su mujer, sólo ahí comenzará a entender. Los estantes, la cartera y la foto de la mesa de luz.
Juana flexiona las piernas mientras se lleva la frazada casi hasta el cuello. Mira a José que ya duerme tranquilo y se lleva las manos a la cara.
- ¿Cómo voy a hacer para dejarte? - dice conteniendo las ganas de llorar.
viernes 24 de abril de 2009
decidí dar el paso
anoche,
y levanté el teléfono
que hiere soledad.
después fui a tu casa,
esperaba que sacaras
el tubo de mi oreja
que mudaras el grito en murmullo
que acallaras el llanto
que ahoga.
...
anoche,
y levanté el teléfono
que hiere soledad.
después fui a tu casa,
esperaba que sacaras
el tubo de mi oreja
que mudaras el grito en murmullo
que acallaras el llanto
que ahoga.
...
miércoles 22 de abril de 2009
Ella necesitaba un abrazo
que la encuentre
y abra de golpe sus piernas
que le diga
paráquiéntecreés
y que le quite las botas
de fem fatal y caramelos
que la descubra
llorando miedos de películas
y la consuele nenita,
todavía te falta.
que la encuentre
y abra de golpe sus piernas
que le diga
paráquiéntecreés
y que le quite las botas
de fem fatal y caramelos
que la descubra
llorando miedos de películas
y la consuele nenita,
todavía te falta.
viernes 17 de abril de 2009

... Todavía descalza, pero ya vestida con su vestido, tira el peso de su cuerpo hacia adelante y con un impulso suave se pone en puntas de pie y cuando se da cuenta que logra mantenerse en equilibrio, cierra los ojos, y con un gesto de dolor anticipado en los labios trata de recuperar aquella posición en puntas, a la que de chica la obligaron. Y puede.
Sin imaginárselo puede aunque le duela, aunque se le quiebre un pedacito de uña y vaya a parar frente al espejo. Ella abre los ojos, la uña roja la llama desde es piso y el baile vuelve a comenzar: deja caer el peso de su cuerpo sobre los talones y adelanta un paso, aprieta ese pedazo de rojedad entre los dedos y la uña se confunde en un pie al que no pertenecía, levanta la pierna y agarra la uña con la mano...
Sin imaginárselo puede aunque le duela, aunque se le quiebre un pedacito de uña y vaya a parar frente al espejo. Ella abre los ojos, la uña roja la llama desde es piso y el baile vuelve a comenzar: deja caer el peso de su cuerpo sobre los talones y adelanta un paso, aprieta ese pedazo de rojedad entre los dedos y la uña se confunde en un pie al que no pertenecía, levanta la pierna y agarra la uña con la mano...
miércoles 8 de abril de 2009
Retrato de espejo
y sabor a reemplazo,
besos de morocha,
la misma posición
para los cuerpos,
cambio de repertorio
sobre el escenario de tu cama
un deambular de institutrices.
Mary Poppins sin deshollinador.
y sabor a reemplazo,
besos de morocha,
la misma posición
para los cuerpos,
cambio de repertorio
sobre el escenario de tu cama
un deambular de institutrices.
Mary Poppins sin deshollinador.
martes 24 de marzo de 2009
... Y fui a ver Iglesias y salones, y fui a la modista y a las pruebas de vestido, y a la maquilladora y a la peinadora y a la manicura y a hacerme la limpieza de cutis, y a elegir la música y el Dj y el sonido biamplificado y la máquina de humo y la bola de espejos y la pantalla gigante, y la wedding planner, y el catering y la recepción con canapés de caviar negro palmitos kani-kama y crudo y salchichitas calientes en hojaldre y jamón glacé con ensalada waldorf y mejor que no hubiera pollo entonces lomo strogonoff y el cheese cake y la tulipa crocante con helado y la isla flotante y las peras al borgoña y el rogel de la mesa de postres y el pernil de ternera fileteado a la vista con salsa de mostaza...
lectura de Casi clara, en el club Zuviría
martes 3 de marzo de 2009
quién maneja el ritmo de mi tiempo
cuando soy yo la que impone.
Mi miedo
lleva al apuro que castra al andros
y su espanto
pone fin a mi espera.
cuando soy yo la que impone.
Mi miedo
lleva al apuro que castra al andros
y su espanto
pone fin a mi espera.
ESTE JUEVES VOLVEMOS CON
SPLATTER ROJO SANGRE!
los espero ahí:
todos los JUEVES a las 22
beckett teatro -guardia vieja 3556
SPLATTER ROJO SANGRE!
los espero ahí:
todos los JUEVES a las 22
beckett teatro -guardia vieja 3556
viernes 13 de febrero de 2009
domingo 1 de febrero de 2009
Tras la cena de los muertos - cuba 09
domingo 14 de diciembre de 2008
Soy sin ellos la cenicienta en radiotaxi
todos en uno se libran de mi fiesta
la soledad da ese paso que arrastra con la música
el eco del eco de lo que pueden los letristas:
hacer una canción que diga lo que somos
nuestro sentir más íntimo
dos o tres palabras lisas y llanas
el camino más corto para llegar a casa
cuando la radio le enciende al del horario nocturno
una compañía. Su nuca me ve: estoy sola,
ni la llave me alcanza para sentirme dueña
de la cama doble.
by Tamara Kamenszain
todos en uno se libran de mi fiesta
la soledad da ese paso que arrastra con la música
el eco del eco de lo que pueden los letristas:
hacer una canción que diga lo que somos
nuestro sentir más íntimo
dos o tres palabras lisas y llanas
el camino más corto para llegar a casa
cuando la radio le enciende al del horario nocturno
una compañía. Su nuca me ve: estoy sola,
ni la llave me alcanza para sentirme dueña
de la cama doble.
by Tamara Kamenszain
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